Hay videojuegos que son difíciles de explicar. Hay videojuegos que son difíciles de entender cuando te explican. Catherine es uno de esos juegos que hay que probar para sacarse la duda. Por eso fue que yo, sin haber visto ningún gameplay ni nada y solo con una mínima información sobre la historia que había leído en reviews varias, me animé y compré el juego. No estaba preparado para lo que me esperaba al poner el disco en la PS3.
De entrada tengo que dejar en claro que Catherine no es un juego "normal", o al menos no es un juego que puedas encasillar en los tipos de juegos populares de hoy en día. Tal vez por eso fue que pasó por debajo del radar de muchos sin saltar ninguna alarma, lo que me pone medio mal, porque Catherine me parece un juego que todos deberían jugar y también me parece un juego que seguro va a gustar mucho a todos. Igualmente, puede que cuando diga que Catherine es una mezcla entre simulador de cita con toques eróticos y puzzle arcade, no me entiendas por qué deberías jugarlo, pero dejame explicarte.
Yo siempre digo que soy de los que no les gusta hablar mucho sobre la historia del juego para no arruinar sorpresas, pero sobre Catherine tengo que hablar al menos de lo que plantea, que es una de las tantas razones por las que el juego es tan bueno. El juego nos pone en los zapatos de Vicent Brooks (cuya voz la pone Troy Baker, el hombre de los mil personajes), un muchacho de 32 años que está en pareja con Katherine hace varios años y tiene un trabajo que no le interesa mucho. Vicent no tiene muchas aspiraciones en la vida y suele pasarse la mayoría de las noches en un bar con sus amigos, tomando alcohol, comiendo pizza y jugando a las maquinitas arcade que hay en el bar. Katherine, después de tantos años de relación con Vicent y viendo hacia dónde está llevando él su vida (hacia ningún lugar), quiere dar el siguiente paso en la relación, cosa que a Vincent lo aterra. Es entonces cuando en la vida de Vicent aparece Catherine (sí, una letra de diferencia en el nombre), que viene a significar todo lo opuesto a su actual pareja y lo pone en encrucijada a Vicent. ¿Katherine o Catherine? Ese es el planteo sobre el cual se desarrolla la historia del juego y sobre el cuál somos nosotros los que decidimos. Suena familiar, ¿no? Detalles más, detalles menos, todos vivimos alguna vez una situación similar en nuestras vidas, y eso es un punto muy fuerte a favor del juego, la conexión que uno puede llegar a tener con Vincent por lo común y cotidiano de su dilema. Este juego no nos pide que salvemos al mundo, no nos pide que derrotemos a un enemigo jurado, no nos pide que ayudemos a la gente sin pedir nada a cambio. Este juego nos pide que resolvamos algo que tranquilamente nos podría pasar cualquier día.
Toda esta parte, es decir, el dilema de Vincent, está completamente en nuestras manos y es la parte de "simulador de citas". Todas las noches que Vicent pasa en el bar son jugables para que nosotros decidamos cómo avanzar en estas relaciones. A lo largo de las noches ambas chicas nos van a mandar mensajes de texto a nuestro celular (que a la vez recibe consejos jugables en forma de mensajes y se usa para guardar la partida) y queda en nosotros si contestar o no. Si contestamos tenemos un amplio catálogo de frases a elegir únicas para cada mensaje que pueden combinarse entre sí. Supongamos que Katherine nos manda un mensaje preguntando qué hacemos emborrachándonos con amigos tan tarde. Podemos disculparnos si queremos o podemos decirle que no nos moleste. Algunas formas de contestar pueden incluso provocar que la chica no llame por teléfono, quedando también en nuestras manos si atendemos o no. Todo esto aporta a un complejo sistema que aparenta se el típico "sistema de moralidad", que viene con medidor incluído, pero que en realidad no es moralidad, eso hay que tenerlo claro. No hay "bien" o "mal". Hay opciones, nada más. Las diferentes elecciones que hagamos van a determinar el final que obtengamos (hay ocho diferentes), por lo cual la historia es súper rejugable. Mientras mensajeamos con las chicas, podemos charlar con la gente del bar (amigos de Vincent o gente que solo pasa por ahí), cambiar la música que suena, jugar a una máquina arcade o incluso tomar alcohol (al final de cada vaso, el juego nos cuenta un dato interesante sobre el trago que acabamos de tomar). Hay muchísimo para hacer durante las noches con Vincent, y todo termina teniendo, de alguna manera u otra, un significado en la historia.
Sin embargo, eso no es todo, porque también dije que hay una parte puzzle arcade. El asunto es que durante las noches, Vincent tiene extrañas pesadillas (con su significado que se explica en la historia) en las que tiene que trepar una enorme torre hecha de cubos, empujándolos y apilándolos para abrirse camino. La curva de aprendizaje del juego está muy bien definida, y a medida que vayan pasando los niveles, vos vas a ir mejorando a la vez que los niveles se van volviendo más complejos y agregando nuevos tipos de cubos o algunos otros obstáculos. Esta parte del juego se siente muy "old school", porque ademas de ser frenético, adictivo y divertido, tiene muchos guiños a los que son los juegos viejos. Puntos, vidas, power ups, dificultad justa. Si Catherine hubiera salido 20 años atrás, hoy sería considerado un clásico de los arcades. Cada pesadilla tiene además un boss que es la representación de uno de los problemas que acosan a Vincent en su día diaria. Por si esto fuera poco, Vincent no es el único preso de esas pesadillas y algunos de los que están atrapados allí también llegan incluso a darte consejos sobre cómo mejorar. Y para agregarle más al juego todavía, en las pesadillas una voz misteriosa nos hará preguntas que debemos contestar eligiendo una de dos opciones, lo cual afectará a ese medidor que mencioné antes. Luego de contestar, en las pantallas de Loading se nos muestra un gráfico de lo que contestaron otros jugadores la primera vez que se les hizo esa pregunta, lo cual añade un plus interesante al juego. Cabe destacar también que el juego cuenta con un modo multiplayer basado en esta mecánica de puzzle y que no tiene relación alguna con la historia. Es, de hecho, puramente arcade: el que hace más puntos gana, o al menos en el modo competitivo, porque también hay un modo cooperativo (que en realidad se puede jugar en solitario también si se quiere) en el que se puede desbloquear un pedacito más de historia si se completa.
Ambos elementos juntos, tanto la sección puzzle como la del pseudo simulador de citas, se complementan perfectamente. Cuando necesitás un descanso de una, viene la otra a tomar tu atención y en ningún momento el juego se vuelve aburrido o repetitivo. Además, tanto el estilo de arte del juego (esa onda animé rodeada con un aire de erotismo que nunca llega a ser nada explícito) junto con la musicalización (muy acorde para lo que son los niveles frenéticos de puzzle), cierran el paquete con un moño hermoso. Sin embargo, el juego por supuesto que no es perfecto. A veces los controles nos pueden jugar una mala pasada si nos apuramos demasiado. La historia (si bien cierra perfecto y no deja ningún cabo suelto) puede ponerse un poco confusa antes de llegar a la resolución. El medidor que mencioné tal vez no sea del todo claro. Pero el defecto que puede dejar a muchos a fuera es que (al menos en la Zona 1) el juego no está en español. Las opciones de audio que tiene son tanto japonés como inglés, pero los textos y subtítulos son sólo en inglés, por lo tanto puede que sea un impedimento para algunos. Sin embargo, no quiere decir que el juego no se disfrute. El inglés que usan no es muy difícil de entender, y los detalles confusos de la historia después terminan resolviendo.
En resumen, Catherine es un juego que definitivamente tenés que probar. Puede que leyendo o viendo cosas sobre el juego no te termines de convencer, pero creeme que realmente vale la pena. Una historia con la que realmente te podés identificar (y que por ahí hasta te hace ver las cosas de otro modo), una jugabilidad muy ingeniosa para ambos sistemas de juego, tanto los puzzles como el simulador, multijugador tanto competitivo como cooperativo, un estilo visual y sonoro que suman mucho a lo que el juego busca transmitir. Catherine habrá pasado un poco desapercibido por muchos, pero esos muchos no sabes del gran juego del que se están perdiendo.



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